09
Octubre
2014

¿Hay que ser un sicópata para ser un inversionista exitoso?

¿Hay que ser un sicópata para ser un inversionista exitoso?

Una de las lecciones clave de la inversión en valor es que el éxito requiere comprar compañías de las que otros prefieren mantenerse alejados. De hecho, llevado al extremo esto requiere invertir en contravía de lo mejor de la naturaleza humana. En los mercados bursátiles, paga comportarse de manera diferente – evitando el consenso social e invertir donde otros temen hacerlo. Un estudio sugiere que los mejores inversionistas pueden tener más en común con los sicópatas que la gente socialmente adaptada.

Sicopatía Funcional

Un estudio en 2005 realizado por investigadores del Stanford Business School demuestra este punto claramente. Un juego de ‘cara y cruz’ fue organizado en el cual cada participante debía apostar $1 en rondas secuenciales de cara y cruz –si salía cara, ganaban $2,50, si salía cruz perdían lo apostado. También podían pasar en cualquier ronda a voluntad propia.

Todo el mundo sabe que lanzar una moneda ofrece una probabilidad de éxito de 50%...así que la elección lógica en este juego sería participar en todas las rondas. Después de todo, una ganancia te deja $1,50 más rico y una pérdida sólo te quita $1. En promedio, un jugador ganaría $0,50 después de cada cierto número de rondas. Uno esperaría que la mayoría de jugadores participara en todas las rondas…pero resultó que la mayoría de personas no lo hizo…

En promedio los participantes sólo invirtieron en 58% de las rondas. Dejaron que su respuesta emocional a la aleatoriedad del resultado se sobrepusiera a la lógica. El miedo y la ansiedad afectaron sus retornos.

El precio del miedo...

Pero aún más extraordinario fue el resultado cuando un grupo de jugadores con daño cerebral fueron investigados. Se seleccionó un grupo de jugadores que tenía daño cerebral que afectaba respuestas emocionales básicas como el miedo y la ansiedad.

Estos jugadores participaron en 83% de las rondas de cara y cruz, y terminaron con 13% más dinero que sus colegas de mente “clara”. Lo que estos resultados demostraron de manera bastante clara es que los jugadores que reaccionaban de forma menos emocional a las pérdidas estaban más dispuestos a correr riesgos con mayores retornos.

El camino menos seguido...

Los inversionistas convencionales usualmente evitan compañías que sufren de problemas temporales, malas noticias o modelos de negocio dudosos. Es natural tener miedo de estas acciones, lo que a menudo significa que se negocian muy barato en el mercado. Una segunda clase de compañías subvaloradas son las compañías de calidad: las buenas acciones suelen ser aburridas. Los inversionistas buscan más acciones emocionantes con resultados inesperados. Esto en general resulta en acciones de calidad negociadas muy por debajo de otras acciones.

Invertir en acciones buenas y baratas básicamente significa que compras acciones aburridas y problemáticas. Por esto no resulta sorprendente que tan poca gente invierta en este tipo de acciones – son emocionalmente muy difíciles – pero estas acciones generan resultados dramáticamente por encima del promedio. La inversión en valor es una serie de estrategias que han vencido al mercado por generaciones, pero que muy pocos parecen tener la fortaleza para manejarlas.

Así que tal vez deberíamos preguntarnos, ¿Cómo podemos convertirnos en sicópatas funcionales al seleccionar acciones? Un método exitoso es estructurar una estrategia a base de reglas en las cuales simplemente confías, y beneficiarte de la insensatez de los demás – invertir sistemáticamente en los tipos de acciones que todo el mundo está evitando.

¿Hay que ser un sicópata para ser un inversionista exitoso?

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